¡Es la guerra, estúpido!




Es lógico que en un continente cuyos países no han sabido de agresiones militares externas desde fines del siglo pasado, (Guerra de Malvinas, Invasión de Panamá), varias voces se levanten a analizar lo sucedido el 3 de enero en Venezuela, sobre los bombardeos y el secuestro de la pareja presidencial,  haciendo foco en los que las Fuerzas Armadas Bolivarianas hicieron o dejaron de hacer, e incluso, algunos van más lejos y hablan de lo que dejaron hacer, mencionando la posibilidad de una entrega producto de varias traiciones.

Lo que motiva esta  respuesta en éste artículo, que no pretende ser la única, es responder a comentarios que fundamentan sus análisis desde  la ignorancia de las leyes básicas de cualquier guerra, de las ya vividas y de las que vendrán, del uso de la Inteligencia y de la contrainteligencia, del manejo de la información y la contra información y del escenario generado por la guerra cognitiva e híbrida.

Voces que sobre todo se han levantado con análisis muy sesudos en la comodidad fuera de las fronteras venezolanas, y que exigían del pueblo venezolano un martirologio masivo, manteniendo su hemoglobina a buen resguardo.

En términos generales muchas de las cosas que pasan en nuestras sociedades se explican por el clásico: "Es la economía, estúpido" (It's the economy, stupid) .


¡Sorpresa!


"Si eres fuerte, simula debilidad; si estás preparado, aparenta estar desprevenido. Esto induce al enemigo a subestimar la fuerza propia, provocando arrogancia y vulnerabilidad", escribió Sun Tzu en El Arte de la Guerra en el 502 AC y es hasta nuestro días el factor sorpresa, una de las más fundamentales tácticas militares.

El arte de ella es el engaño: atacar cuándo menos se lo espera, dar señales de retirada o de inmovilidad para poder avanzar, cofundir y neutralizar sus defensas y sobre todo moverse rápidamente para evitar a su vez, rápida capacidad de reacción.

El factor sorpresa no solo se limita al asalto oportuno en el tiempo, (táctica fundamental de las emboscadas), sino a otros elementos que en pleno desarrollo tecnológico juegan un rol fundamental.

Fue después del ataque que Donald Trump reconoció entre dientes, el uso de armas no utilizadas en guerras convencionales ni declaradas  hasta el momento contra Venezuela, como las  LRAD (Dispositivos Acústicos de Largo Alcance) , cañones de ultrasonido que provocan dolor de cabeza, nauseas y vomito , neutralizando al enemigo para luego si hacer uso de las armas de fuego conocidas.

Popularmente se concibe a la carrera armamentista como la que produce armas nucleares, pero ésta también incluye la fabricación de otro tipo de armamento que pueda ser utilizado por primera vez aprovechando el factor sorpresa de su desconocimiento.

El otro elemento es el factor sorpresa por el uso de tecnología para neutralizar los radares y las comunicaciones del enemigo.

De a poco se van conociendo detalles de los preparativos militares, y ahora se conoce que en la Guerra de Ucrania, oficiales de Inteligencia de Estados Unidos, estudiaron el sistema ruso de sus baterías antiaéreas, para neutralizarlas.

En el ataque a Venezuela hubo daños a antenas, torres y capacidades institucionales.

 También se reportó el uso de interferencia («jamming») como parte de la operación.

Dos días antes del asalto, la red global de servidores que actúa como intermediaria entre los usuarios y los sitios web, Cloudflare, documentó una anomalía de enrutamiento BGP asociada a CANTV, la empresa estatal de telecomunicaciones de Venezuela. Es decir, se detectaron problemas en el servicio de navegación en Internet desde ese país, que se iniciaron más de 12 horas antes de los ataques del 3 de enero.




Incomunicados, servicios que no responde, mareos y sangrado de nariz con vómitos repentinos generan un escenario de confusión sorpresivo donde el tiempo de reacción se transforma en vital.
32 militares cubanos del primer anillo de seguridad presidencial y cerca de 40 militares venezolanos cayeron en un combate asimétrico.
Los ilusos en temas de estrategia militar cuestionan cómo puede ser que luego de meses de la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe, el ataque los tomara por sorpresa...ya lo explicamos.
Un boxeador tiene enfrente a su oponente, estudia sus movimientos, y de golpe se ve sorprendido por un movimiento no previsto de su oponente ... ese es uno de los artes de la guerra.
Si alguien se pregunta que es lo que las FABN deberían haber logrado (y creo que es una tarea urgente para todos los ejército del  mundo de acá en adelante), es haberse infiltrado en los altos mandos del ejército de Estados Unidos.
Hay una lucha despiadada que debe librarse en el campo de la inteligencia y la contrainteligencia, una batalla que en un aspecto es pr la información y la interceptación de las comunicaciones, pero la otra, es"sembrar" recursos humanos que accedan a información privilegiada, o recluten informantes.
Estados Unidos desplegó sobre el Mar Caribe como nunca antes su potente flota militar y no solo lo hizo con objetivos militares que luego desplegó, sino que se aseguró que se viera lo que querían mostrar.
Así parte de la estrategia defensiva fue analizar cómo repeler un ataque militar contra lo que el  enemigo exhibía. 
No siempre según la capacidad o no de iniciativa militar, se elige el escenario y las condiciones para luchar.






El factor anímico

La guerra se gana por dos elementos: o el aniquilamiento total del adversario, o como pasa en la guerra real, por vencer la voluntad, el ánimo de combate y resistencia del enemigo hasta obligarlo a la capitulación para evitar aniquilarlo.
Huelga decir, que la que termina definiendo el inicio, la continuidad y el fin de una guerra, es el arte de la política, ya que el conflicto bélico es la expresión más extrema de los diferendos políticos.
Esta guerra empieza justamente con la guerra híbrida, haciendo circular rumores, noticias falsas, generando un clima en el humor de la población de desazón, de malestar con las autoridades, de instalar la idea de que un ataque será imparable, y que además, cada vez es más probable.
En el caso de Venezuela, esta guerra híbrida que empezó hace años,  pasó a la siguiente fase que es la persuasiva, esto es la presencia militar en el Mar Caribe del Ejército yanqui, y el hundimiento indiscriminado de lanchas con sus tripulantes.
Luego la vieja estrategia de generar la duda si las condiciones y la voluntad para un ataque son inminentes o se descarta, si se transita un camino de diálogo, mientras, como en el caso de Venezuela, el ataque estaba previsto para el 30 de diciembre. 
Posiblemente una valoración tenida en cuenta pero que no obró a favor de los resultados esperados, eran las contradicciones políticas y sociales internas de Estados Unidos que hubieran pesado de tal manera para que la agresión militar no se llevara  a cabo, pero era imposible valorar hasta donde lo "políticamente incorrecto " de Trump, se terminaría imponiendo.


La verdad en época de guerra

Hay dos datos sobre los que siempre la verdad será esquiva, (por desinformación a veces, por estrategia militar siempre), y son los datos de las bajas sufridas ( siempre menores que las reales) y las bajas causadas (siempre mayores que las ocasionadas), al igual que los daños ocasionados , o recibidos.
Pretende influir en el estado de ánimo del adversario.
De si Nicolás Maduro fue capturado vivo o resultó muerto y el tiempo que se esperó para confirmar su fe de vida, también forma parte de la estrategia militar.
Si hubo un gesto de Maduro de dejarse tomar prisionero para evitar más muertes y destrucción, es algo que el enemigo (en este caso yanqui) nunca terminará de reconocer.
Quién cumple su objetivo militar refuerza su imagen de invencibilidad, de tener la iniciativa de imponer condiciones, distorsiona hechos a su antojo, de alguna manera escribe la historia.
Si hay un elemento que se ha logrado mantener a prudente distancia del manejo informativo en épocas de internet y comunicación en tiempo real, es el de las confrontaciones militares.
Las especulaciones siguen teniendo un lugar privilegiado en las primeras horas de terminado el combate, y hay quienes hacen gala de arribar a conclusiones precipitadas.


La caja de arena


Ante la posibilidad de una agresión militar que en el caso de Venezuela, amenazaba pasar de una etapa de guerra cognitiva a cinética, la estrategia venezolana fue apelar a la Guerra de todo el Pueblo, una estrategia emulada de la doctrina militar cubana y que tenía como un ejemplo ( más simbólico que militar) la guerra de Vietnam.
A los altos mandos de las FANB les escapaba del radar que éste ejército de los Estados Unidos no es el mismo que peleo contra el pueblo asiáticos, ni el contexto no las capacidades de maquinaria y tecnología militar desarrollada en casi más de medio siglo.
Es cierto que varios "voceros" yanquis habían advertido que el ataque se daría tal como se realizó, pero ahí entra en juego otra valoración desde el punto de vista militar, y es que no se debe confiar en la forma que el enemigo anuncia va a atacar.
Desde el inicio el pueblo venezolano no contaba con la capacidad de iniciativa militar y ajustó su defensa a los recursos con que los contaba y en la valoración (caja de arena) de escenarios posibles de conflicto, donde el enfrentamiento ante una invasión militar territorial, obraba a su favor en el largo plazo.


Con voluntad no alcanza


Estados Unidos viene reconquistando a sangre y fuego su liderazgo en un mundo que concibe unipolar.
Necesita urgentemente hacerse de reservas de petróleo ante la realidad objetiva de tener reservas propias para seis años y seguir sosteniendo su ritmo de consumo, y necesita evitar que el dólar deje de ser la moneda fuerte a nivel del comercio internacional.
Como ya definió en su documento actualizado de Seguridad Nacional el fortalecimiento de su poder militar es su mayor apuesta, y las contradicciones que tensionan la interna yanqui, ante el horizonte estratégico, no avecinan grandes cambios en su política exterior, sea con la briteza de Trump o de algún candidato demócrata.







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