Los del Sur del continente ya lo imaginan; estoy parafraseando la frase inmortal del revolucionario, tupamaro y protector de los pueblos libres, José Gervasio Artigas, que, dando una cabal idea de su noción de independencia de la Banda Oriental del Imperio de Brasil y el centralismo porteño de Buenos Aires expresó: "Nada debemos esperar sino de nosotros mismos". Los orientales habían quedado liberados a su suerte, y aquél ejército artiguista de criollos y criollas, españoles renegados, indígenas y negros, enfrentaba los planes imperiales y las urdimbres de las nuevas oligarquías del Río de la plata. De esa condicionalidad estratégica, que luego se plasmaría en la derrota del proyecto artiguista y el nacimiento de un país al "dedo" de las clases dominantes post colonial, Artigas supo ver un camino de soberanía, de instalación de la primera reforma agraria del continente donde como expresó en otra de sus consignas, "que los infelices sean los más privilegiados...
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